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Frutales Vega del Segura
05/06/2008

Cítricos y frutas de mayor calidad con menos agua

 

La iniciativa Leader + financia una investigación para el ahorro de recursos hídricos mediante el sistema de plantación en meseta y el uso de plásticos y mallas para recubrir suelos y árboles

 

 La escasez de agua en el sureste español es, desde hace muchos años, un problema de magnitud considerable que obliga al estudio de nuevos sistemas que optimicen el uso de este recurso natural para el regadío. Esta realidad palpable, sobre todo en los campos y cultivos del llamado Arco Mediterráneo, se debe a un interés común y manifiesto de los habitantes de estas comunidades del sur y el levante español por todo aquello que traiga consigo el ahorro de agua.

 

Esa actitud se materializa a través de acciones individuales, con hábitos y costumbres adquiridos para la consecución de este fin; mediante la gestión de las administraciones y sectores empresariales, con nuevas leyes y usos del agua, o a través del desarrollo y la innovación tecnológica, que han convertido a España en uno de los referentes a nivel mundial en cuanto al ahorro de agua.

 

Hace ya mucho tiempo que la Región de Murcia puso a funcionar a pleno rendimiento toda su maquinaria política, social e investigadora con el fin de aprovechar al máximo, gota a gota, sus reservas de agua. Todo un plan estratégico en el que, además de medios, se han depositado muchas esperanzas para ganar algo de terreno a una climatología que no da tregua a los cultivos de la Región. Una climatología, por cierto, caprichosa ya que, según los expertos, es apropiada para el cultivo de un gran número de especies vegetales, pero que tiene como consecuencia la falta de agua, que impide la obtención de grandes cosechas en lo que a cantidad y calidad respecta.

 

De ahí que uno de los cometidos del programa europeo Leader + 2000-2006, que ha destinado durante este periodo un total de 5.046 millones de euros a financiar proyectos a favor del desarrollo de la Europa rural, haya sido apoyar nuevas vías de investigación en esta lucha contra la sequía que azota al sureste español.

 

En concreto, una de esas iniciativas es la que ha llevado a cabo la empresa Terrasureste, S.L., a través del Departamento de Producción Vegetal y Microbiología de la Universidad Miguel Hernández de Elche, que ha contado con el respaldo económico del Grupo de Acción Leader Vega del Segura, encargado de gestionar los fondos de la iniciativa comunitaria Leader + en esta zona de la Región. En este caso, ese apoyo económico ha servido para dar alas a una idea básica y fundamental sobre la que ha girado todo el proyecto de investigación: ahorrar agua.

 

Y ¿cómo? Pues a través de un método sencillo y eficaz que pasa por la colocación de cubiertas plásticas –film de polietileno– en el suelo de cultivo. Un procedimiento bastante conocido en el cultivo de plantas hortícolas, pero prácticamente desconocido en el campo de los frutales y cítricos, con los que se ha trabajado en esta ocasión.

 

De esa forma, sobre el terreno, el grupo de investigación de la Universidad Miguel Hernández ensayó dos tipos de plástico de distinto espesor, que se aplicaron al sistema de cultivo con y sin mesetas y que se probaron con diferentes especies frutales, como el ciruelo japonés, el melocotonero, la nectarina, el mandarino, el limonero y la vid, entre otros árboles.

 

Un sistema ecológico

Así, a través de la plantación en meseta con cobertura plástica del suelo y mallas que recubren el arbolado –esto último en el caso del ensayo con los mandarinos, la empresa Terrasureste, S.L. y el Departamento de Producción Vegetal y Microbiología de la Miguel Hernández trataron, por un lado, de incrementar el desarrollo de las plantas y la producción de frutos y, por otro, optimizar el desarrollo radicular de los frutales y reducir al máximo la evaporación de agua y la presión osmótica, que habría de traer un ahorro del agua necesaria para el cultivo por encima del 50%.

 

Además, la puesta en práctica de este sistema pretendía también satisfacer una vertiente ecológica que pasaba por reducir plagas y enfermedades de forma natural, con el consiguiente ahorro de pesticidas y herbicidas, al existir un porcentaje de suelo cubierto con la lámina plástica que evita el crecimiento de malas hiervas en la zona de cultivo. Se perseguía igualmente la reducción importante de la erosión, al no tener que realizar labores de cultivo y al quedar la superficie donde se desarrollan las raíces protegidas por la cubierta plástica.

 

A esas ventajas se sumaban otras de tipo económico derivadas de este método que, sin haberse probado anteriormente en árboles de este tipo, sí contaba con ensayos previos preliminares realizados en cultivos de granado y otras especies que auguraban buenas perspectivas medioambientales, económicas y energéticas.

 

Y es que el ahorro del oro líquido implica menos gasto de energía al no tener que bombearse agua hasta la finca, ni tampoco en su interior. Todo eso, unido a una menor necesidad de fertilizantes y correctores, supone un importante ahorro energético.

Si quieres ver el publirreportaje original: Parte1 Parte2

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