
Los emprendedores de Bullas se suben al barco de la iniciativa empresarial
Fondos Leader. Los recursos de la iniciativa comunitaria Leader + sirvieron para confeccionar una bolsa de ideas y un programa de asesoramiento que sirvió a los jóvenes y mujeres del municipio para dar forma a una veintena de proyectos empresariales
Son sus propios jefes. Se dan trabajo a sí mismos. Emplean, producen, generan beneficios y contribuyen al desarrollo económico y social del sistema. Son empresarios. Trabajadores autónomos. Dueños de una idea que les ha proporcionado un modo de vida y, en muchos casos, les ha llenado las arcas de prosperidad, poder y riqueza.
Cada una de las 1.405.000 empresas que operan hoy en España, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, tiene detrás un comienzo vinculado, normalmente, a horas de trabajo, esfuerzo y sacrificio. Grandes, medianas y pequeñas, detrás de cada empresa se esconde habitualmente un mismo tipo de perfil que arroja dosis importantes de innovación, creatividad, intuición, oportunismo, confianza, positivismo, persistencia, arrojo y valentía. Y al que acompaña, como en todas las demás facetas de la vida, una pizca de suerte. Es la fórmula del éxito empresarial. El decálogo del emprendedor.
Diez normas que recogió hace unos años el Programa Emprendedores, una iniciativa de la sociedad de desarrollo Integral que buscaba la creación de nuevas empresas a partir de ideas de negocio gestadas en un entorno local como por ejemplo, y en este caso, el municipio de Bullas. Así, de la noche a la mañana, decenas de empresarios en potencia de esta población del noroeste murciano se encontraron con una puerta abierta de par en par que les conducía hacia un futuro donde podrían ser dueños de su propio destino. Donde podrían ser capitanes de su propia nave que fletarían ayudados por los agentes de Integral asociación constituida en 1995 para impulsar el desarrollo socioeconómico de las comarcas del Noroeste, Río Mula, Pedanías Altas de Lorca y Sierra Espuña- y que pilotarían guiados por un programa de fomento del autoempleo que habría de traer, entre otras cosas, una ampliación del marco empresarial más diversificado e innovador, y un enriquecimiento inducido del entorno en todos sus ámbitos.
Naviero comunitario
Pero para botar esta nave hacían falta algo más que buenas ideas y mejores intenciones. Se necesitaba dinero. Euros para equipar el barco, para asumir costes o para suministrar el combustible necesario a los motores que debían llevar a estos jóvenes emprendedores a buen puerto.
En definitiva, un mínimo de recursos económicos para afrontar con garantías este viaje hacia el futuro empresarial de todo el pasaje. Se necesitaba un patrocinador, un armador solvente que tendiese un cabo firme a Integral para llevar a cabo esta singladura. Y en este punto fue donde embarcó la iniciativa comunitaria Leader +, un programa que financió entre los años 2000 y 2006 proyectos por valor de 5.000 millones de euros para el desarrollo de
Con 35.000 euros, el Leader + dotó finalmente a la expedición capitaneada por Integral con los fondos necesarios para mover las hélices del Programa Emprendedores, para que los agentes sociales y privados que nutren esta sociedad pudieran continuar en su lucha por enriquecer y reactivar el tejido empresarial de su zona de influencia. Y el Programa Emprendedores entraba dentro de esta ruta de viaje a través de la captación, del estudio, la formación y el análisis de viabilidad de ideas innovadoras de negocio abanderadas por emprendedores.
El itinerario marcado por Integral para la localidad de Bullas pretendía constituirse en algo realmente sólido y eficaz. Lo suficientemente hábil para transmitir una adecuada metodología de estudio de la idea de empresa, un asesoramiento técnico especializado y unos conocimientos avanzados en gestión empresarial que, en conjunto, diesen lugar a empresas tangibles y capaces de aprovechar al máximo sus recursos y apostar de manera constante por la competitividad y el crecimiento.
Con la mirada fija más allá del horizonte, el Programa Emprendedores no se limitó a transmitir meros conocimientos o técnicas de gestión sin más alcance que la mejora personal de estos aspirantes a empresario, sino que sus acciones se convirtieron en impulsores de la cultura emprendedora en la localidad de Bullas, mejorando las capacidades empresariales y desarrollando planes de negocio viables y con una base consistente para su puesta en marcha.
Negocio en construcción
En definitiva, el objetivo de este programa no era otro que traer al mundo nuevas empresas a través de una metodología clara, precisa y funcional, basada en tutorías personales e individualizadas para cada proyecto, trabajo de campo, charlas especializadas, fomento de la participación del emprendedor, sensibilización del emprendedor con el entorno, divulgación de la cultura empresarial y flexibilidad.
Así, a lo largo de varias sesiones, los participantes fueron dando forma en el mapa a su plan empresarial. Paso a paso, recopilando información útil con la que construir un escenario real y adquiriendo técnicas y aptitudes básicas para la resolución de problemas, de manera que todo el trabajo realizado les permitiera la obtención de un documento tangible del que se habría de deducir la viabilidad de su negocio.
Además, y como en cualquier travesía con destino incierto, el pasaje de abordo necesitaba también de un tiempo determinado para ir gestando y madurando su proyecto empresarial. Sin prisa pero sin pausa. Un periodo que el Programa Emprendedores estableció en tres meses y 250 horas, es decir, en 90 días de inflexión para que los viajeros pudieran adentrarse en una nueva etapa, en este caso de seguimiento individualizado, donde se alentaría y motivaría su espíritu empresarial para que no cayera en el desánimo. Para ello, los emprendedores bullenses contaron con una línea abierta para consultas relacionadas con la materia así como, una vez los proyectos iban tomando forma, con un soporte técnico de ayuda que les permitió resolver dudas o problemas en temas específicos que se les iban planteando sobre la marcha.
Llegada a buen puerto
Un telecentro con aulas y un completo equipamiento informático, acceso a Internet, proyecciones de diapositivas y hasta un documento- guía con los pasos necesarios para la elaboración del Plan de Negocio, completaron el conjunto de instrumentos de los que se sirvieron los emprendedores de Bullas para llevar adelante su propósito. Gente de la calle con una sencilla ilusión: poner en marcha una idea. Sin importar ni el perfil profesional, ni la formación académica, ni la edad.
Tan sólo un único requisito: que la ubicación de su hipotético negocio correspondiera al área geográfica adscrita a Leader +. Este viaje por el océano de la iniciativa empresarial finalizó con una veintena de proyectos sobre la mesa, seleccionados por una comisión delegada que se encargó de estudiar la factibilidad de cada caso, así como el perfil del emprendedor que demandaba este programa, teniendo en cuenta su capacidad de asimilación informativa y las posibilidades de la puesta en marcha de su idea empresarial.